Aquest estiu es publicava l’anàlisi de la Breu història… de Miquel Vidal i Llecha, i recentment ha aparegut una pseudocrònica similar a la seva, escrita en base a aquell text espuri. En línies generals aquest text que presentem avui segueix les directrius fantasioses de Vidal, però per a alguns passatges inclou modificacions substancials del relat inventat per Vidal en primer lloc. És difícil determinar en quin moment es va escriure aquest text anònim fantàstic, però hi ha dos factors que permeten aproximar-ne una datació:
- Ha de ser posterior al 1968, data en què es va publicar la Breu història… de Vidal al dors d’uns goigs a la Mare de Déu de la Foia.
- Per la descripció dels comerços de Cabassers que fa a l’últim apartat, ha d’estar escrit amb anterioritat al 1975.
No se’n sap res de l’autor. Només se’n sap que el va localitzar en Joan Vall (Monjo) el 2007, sobre unes quartilles escrites a llapis. Vegeu-ne tot seguit la transcripció i la reproducció en imatges de l’original (al PDF):
Cabaces, orígenes del poblado
Cuando en el año del mundo 2.888, debido a la gran sequía, las tribus celtiberas abandonaron los poblados, acercándose a las riberas del Ebro en busca de agua, no hallándola, atravesaron el río por Flix, en direccón a los montes de la Celtiberia, encontrando a su camino las fuentes qu emanan en la falda del Mun-san.
Establecióse allí un poblado que resistió los 26 años resguardados de los vientos y de los rigurosos rayos del sol.
Terminado este periodo de calamidad, aquellos celtiberos fueron extendiéndose nuevamente a su punto de origen, que era la ribera derecha del Ebro, sin dejar abandonadas aquellas fuentes, ni aquel lugar agreste que les había servido de refugio y que por ser interior y defendido por murallas naturales a toda invasión, les sirvió de depósito y granero de los excendente. Fundaron la ciudad de Fuentes, que fue adquiriendo gran importancia por haberse convertido en centro comercial que efectuaban con la colonia fenicia de Kartha Phoenios (hoy Gratallops).
En tiempo de los cartagineses, fue convertido en campamento, donde Aníbal, al partir para Italia, dejó a Hannon con fuerzas de auxilio y reserva de víveres, que fueron vencidos por C. Scipion en Aso o Cigra (garbancera) hoy Ciurana.
Cuando P. Cornelio Scipion conquistó Cartagena propuso atraerse la amistad y simpatías de Alucia, patriarca de Fuentes, respetando todos sus derechos, privilegios y costumbres, y en agradecimiento Fuentes y el Monte-Sagrado fueron durante toda la dominación romana el vivero de guerreros celtiberos que engrosaban su ejército, y el depósito de grano que necesitaba para sostenerlos.
César Augusto estableció en Fuentes una legión de veteranos retirados del ejército.
En la época de los godos, Juan de Biclara, funda en Fuentes, junto al castillo de Lucio, el Monasterio Biclarense, que dio a sus religiosos las reglas de que habla San Isidoro, y fue acérrimo perseguidor del Arrianismo.
Fundó también en la cima de la primera punta del Mun-san, la capilla ó hermita dedicada á San Hermenegildo, que hoy llaman l’Ermengol, y fué suprimida por los cartijos de Scala-Dei.
El convento estaba bajo la invoación de Santa María de Viclara, y en consecuencia, el pueblo se llamó Fuentes Clarenses, y por corrupción, más tarde Fuentes Clares.
Durante la invasión de los árabes, el publo y el castillo opusieron gran resistencia y fué arrasado por los Goraptes (cuervos) que así nombraron a los moros.
Retirados al interior del Mun-san y viviendo en las cuevs se refugiaron los supervivientes y organizaron para empezar la reconquista, uniéndose con el grupo de refugiados en San Juan de la Peña.
El señor del Castillo, Miguel de Luciá, trasladó su residencia en las montañas de los Montales. lugar que se llamó Carrago (hoy por corrupción Cacarro). Repartió las tierras en colonias para que fueran labradas, bajo la obligación de que se presentaran armados al llamamiento del señor o capitán, contrato que se daba el nombre de Cabas, de la voz hebrea Kabalah, y en vulgar Cabada.
De manera que los Cabacés, el conjunto de personas a fin de trabajar para la reconquista o confederadas para la defensa y el trabajo de los campos.
Las tierras que ocupaban los Cabacés eran conocidas con el nombre de Tierras de Lucia, y sostuvieron su independencia hasta los tiempos del reinado de Don Pedro el Católico, que vemos aparecer á Miguel de Luciá, rico-hombre de Aragón, al lado de Don Pedro durante todo su reinado, y dando su sangre en la batalla de Muret.
Sobre las ruínas del antiguo convento clarense, en el año 1310 empezaba á levantarse el poblado o villa de Cabassés, respetándose sus costums y usatjes, y disfrutando de privilegios merecidamente concedidos por el rey Don Jaime el Conquistador.
El señorío de Cabassés se extendía por todo el Mun-san, lugar comprendido entre la barrera natural de estas montañas y la sierra de la Llena. Poseía los castillos de Marca-galef (Margalef), castillo de la Figa (Figuera), la Vilella d’Abaix (Vilella Baja) y els Mons-sagrats o Sacrasos (Bisbal de Falset).
A cambio de la población de Montal y Vilella Alta, que pasaron al convento de Scala-Dei, poseía los pastos de toda la ribera del río Mont-Sant, desde su principio hasta Vilella Baja.
Emancipados los Cabases, repartidas las tierras de laboro, y tomando el nombre de Macips, repartiéronse por grupos y fundaron alrededor de cada castillo los pueblos de Margalef, Bisbal, La Figuera y Vilella Baja.
Todos estos pueblos formaron una Universidad que tenía su Cort en Cabacés.
A finales del siglo XV el señorío de las tierras y castillo perteneció por vía hereditara á la madre de Don Hugo Roger de Pallars, y debido a las guerras que sostuvo dicho señor con el obispo de Urgell, al ser expropiadas todas las tierras de su familia, después de su muerte, la Unviersidad de Cabacés hibiera pasado al Obispo de Urgel ó al Condado de Prades, si no se hubiese pretendido unos derechos del Obispo de Tortosa, creándose entonces ó puesto en vigencia la Baronía de Cabacés a favor de este Obispado.
Del castillo de Lucia, reconstruido por el Miguel de Lucia, hijo y heredero del fallecido en Muret, conocido con los nombres de el Llexa ó Miguel dels Cabacés, no se hizo cargo el Obispo Barón, porque había sido nevamente destruido á la retirada de Mora, Don Hugo Roger de Pallars, quedando en ruínas hasta finales del siglo XIX, que fé derribado para aprovechar los cascotes para fines particulares.
A la misma época y por las mismas personas fue derribada otra torre llamada torre Bel-la, que se hallaba á una distancia de medio kilómetro del pueblo.
Por allá cerca del año 1650, estuvo en Cabacés por espacio de más de dos años, situado el cuartel general del Don Juan de Austria, y de Cabacés partieron las fuerzas que asaltaron el castillo de Ciurana.
Hasta la extinción de la baronía y reforma de principios de siglo XIX duró el regimen de Ayuntamientos Constitucionales que separó la unión de los pueblos en municipios independientes.
Ermitas.
Ermita de la Foya, á 3 kilómetros distante del pueblo, al pie del Mun-san y junto a la fuente del mismo nombre.
La palabra Foya en vulgar quiere decir carbonera.
Data su fundación del siglo IV.
Junto á las carboneras y á la fuente estaban los fosos, las rampas y los cercados que servían para loberas.
Un día de casería ó acorralamiento, dentre de una fosa lobera se encontró una imagen tallada en madera, de la Virgen María con el niño sobre su brazo derecho; la imagen era de tamaño natural, de extraodinaria belleza y perfecto colorido. Llamaba la atención el sonrosado de la cara, y el gris claro de la túnica, que siempre conservó inalterable.
Es de suponer que esta imagen precediera del antiguo monasterio de Viclar.
Junto á donde fue encontrada se le construyó una pequeña capilla.
Celebraba su fiesta el segundo día de la Navidad, y se le llamaba Virgen de la Foya.
En 1844 se amplió la capilla y se construyó la ermita.
En 1865 se construyó un altar mayor, colocando la Virgen al centro y las imágenes de San Marco evangelista y la de Santa Bárbara á los lados.
En homenaje a la esposa del Caudillo Carlista, y por el parecido de la imagen á la de las Nieves, se le llamó la Verge de les Neus, y se trasladó la fiesta á este día.
Los gamberros del pueblo, que siempre los ha habido, quemaron las imágenes el año 1936. El que arrancó la Virgen y la hechó á la hoguera se dio un rasguño en el brazo y falleció de cangrena.
Hasta el último tercio del siglo XIX había la costumbre de que cuando el pueblo iba á la ermita en procesión, al llegar casi á lo alto del monte, hacía un descanso y se rezaba un responso en memoria de los difuntos que se encontraban á la misma altura por el lado derecho, en la partida llamada la Vall, donde se conservan todavía dos menhir llamados el Gegant y la Geganta.
La ermita de la Foya está a 560 metro sobre el nivel del mar, y á 200 metros más alto se encuentra un absimo (avenc) que se llama La Boca del Infern, nombre que nos hace recordar las costumbres de los celtíberos.
La ermita no ha tenido nunca ermitaño. Estaba enclavada en tierras propiedad de Isidro Roger, y éste al vender en parcelas (siglo XVIII) aquella partida, reservó las aguas de la fuente y las tierras colindantes á la capilla y las loberas, que regaló al municipio de Cabacés.
Actualmente la remita está en reconstrucción.
Hermita de San Roque: Situada a un kilómetro de Cabacés y á una altitud de 460 metros.
Su construcción data del año 1594 per un fraile venido de la Pineda (Masroig) que al morir la dejó, junto con las tierras que la rodean, a la Yglesia de Cabacés. Sirvió de lazareto y de refugio de lebrosos.
Está situada junto á una cueva y por entrada a la plazoleta se sirve del canal de un dolmen.
En el altar mayor había la imagen de San Roque en talla á la madera, y el fondo un tríptico retablo. A los laterales, á la derecha, un pequeño altar con la imagen de la Virgen de la Piñera, y a la izquierda un lienzo bastante grande de la Virgen del Loreto.
Junto á la misma ermita está el cementerio de los apestados.
Hasta el año 1872 fué habitada por ermitaños. Hoy cuida de ella la Ylgesia del pueblo. Fué también destruida en 1936 y no reparada, solamente pudo salvarse el lienzo de la Virgen del Loreto, que restaurado se guarda en la Yglesia.
Hermita de San Miguel: A siete kilómetros del pueblo y junto al Mas de Roger. El Arcángel San Miguel era el lar de los Lucia, y después de los Llexa. Patrón de los Cabacés. Estandarde de los Almo-cabas.
A la invasión de los árabes, el altar fue trasladado desde la capilla del Castillo á la del Carrago, y de allí, en el siglo XVII, al Mas Roger.
En el año 1868 la ermita fue declarada capilla pública y parroquia de las masías de la partida de La Foranca.
En 1936 fué pasto de las llamas.
Al igual que la Masía, está muy adelantada, en vías de reconstrucción, y es la única en que residen colonos y ermitaños.
Cuenta con biblioteca interesante, y es archivo histórico de Cabacés.
Ermita de San Juan Bautista: Siutada en la parte alta del casco urbano de la Villa.
Había sido el antiguo bautisterio.
En el año 1608, al ser trasladada la pila bautismal al edificio de la Yglesia, quedó en calidad de ermita, y á cargo de la Rectoría.
Fue destruína en el 1936, y ha sido ahora nuevamente levantada.
Yglesia.
Para edifico de la Yglesia del pueblo, fue utilizada y restaurada una pequeña nave arcada gótica que parece fué la capilla del Monasterio Clarense. Por un retablo del altar mayor, que todavía se conserva, parece que fué construída a principios del siglo XV. La estampa figura la Virgen dando de mamar al niño. El arte es de la escuela catalana, de Borrasá o sus discípulos.
Se conserva también de esta pirmitiva iglesia el altar de San Miguel, que lo formaba una pequeña imagen del santo y un fondo, tres retablos antiquísimos, con alusiones al mismo Arcángel. Esta joya fue destruída el año 1936, junto con dos retablos romanos procedentes del Castillo, que se conservaban colocados en el altar mayor.
En 1604 se construyó con nuevas navas estilo romano, y se construyó el altar mayor estilo plateresco.
En el sagrario y en los bajos relieves figuraban dos escudos, uno con el carro o sanacho (especie de caldera sin asa) y otro con el lobo, escudos ó sellos el primero de los Lucia, y el segundo de los Cabacés.
Cuatro altares á cada lado dedicados a San Blas, Virgen del Rosario, Virgen del Carmen y ánimas del Purgatorio, a San Ysidro, San Miquel Arc., San Juan, Los Dolores, San José y Santa Teresa, y el del Santo Cristo. Todo fue destruído funto con el órgano y hornamentos sagrados el años 1936.
La Yglesia actual está en vías de restauración.
Se ha construído el altar mayor estilo moderno, con el producto de las dátivas de los feligreses, y el altar del Sagrado Corazón, regalo de Doña Carmen Gibert.
Montañas
El pueblo de Cabacés está rodeado de montañas. A sus espaldas está la Sierra de San Roque, al frente la sierra de las Aubagues ó de la Figa, que le separa de las riberas del Ebro, y por los lados los montes sacrasos á la derecha, y Mun-san y sierra de Cantacortps a la izquierda.
Una cobla del siglo XVI dice:
La Figuera está molt alta,
Cabacés molt amagat,
La Bisbal en una roca,
Margalef en un forat.
Una observación a los Señores Cronistas: Se tiene por costumbre, en las crónicas, confundir el nombre de Montañes de Prades i el de Mont-Sant.
Los romanos daban el nombre de Montals de Tarraco a la cadena de montañas que empiezan en Valls y terminan en la Mola de Colldejou.
Mun-san, que en lenguaje vulgar quiere decir montón de montañas, es la muralla natural que va de Ulldemolins á Cabacés, y tiene estribaciones á la sierra de la Llena.
Montal comprende de donde acaba el Mun-san á Vilella Baja
Monts sagrats, una baja estribación que vá desde Cabacés, pasando por la Bisbal, á la sierra de la Llena.
Serra de les Augagues ú de la Figa, es la que separa Cabacés de la de los Goraptes y de la ribera del Ebro.
El Mont-Sant, abarca todo aquello que poseían los moros de Ciurana, y en donde había los ermitaños que tenían que reunir los cartujos de Scala-Deu a su monasterio.
Ríos y Fuentes.
Riega las tierras de los Cabasés el río Mont Sant, al que afluyen los nueve barrancos de las estribaciones del Mun-san, y los de la Calzada, que se forma junto al poblado de Cabacés y el de Caba-loca (lugar de las cabas), que desemboca cerca de Vilella Baja.
Este río proporcionaba la fuerza motriz de los molinos harineros y de yeso, y á las balsas de batir, que en número muy considerable funcionaron, cuyas ruínas se encuentran todavía en el tramo comprendido entre Ulldemolins á Vilella Baja.
Parece algo maravilloso que en un terreno tan seco, debido á los vientos, al fuerte sol, á la escasez de lluvias, al subsuelo de desquebrajadas rocas, manen á la superficie tan considerable número de fuentes, y algunas de ellas de apreciable caudal.
Desde la cima del Planasot, á 1.200 metros de altura, donde brota una pequeña fuente, hasta la parte más baja del término de Cabacés, pudo regarse con el agua de las fuentes cuando los campos se cultivaban.
Las 5 más caudalosas, que son las de La Foya, Cabaloca, Foranca, San Miguel y Solcida, parece que se alimentan de un caudal subterráneo que procede del lado oriental de los Pirineos. Este río subterrándo ha partido la cáscara de roca caliza, y por varios puntos, donde la grieta se ensancha, forma los avencs (absimos). Las fuentes siguen la misma trayectoria que los abismos, y desembocan en el término de la Cartuja, con una fuente que mana de hondo, llamada por eso la Fuente Pregona, que alimentaba al Monasterio y daba comienzo al barranco de La Pregona, que también desemboca al río Montsan, en el mismo pueblo de Vilella Baja.
Cabacés
Antigua villa de Cabacés, hoy pueblo emplazado entre la Sierra de la Llena y el Mun-san.
357 metros sobre el nivel del mar.
Buena ventilación y clima fresco, aires perfumados, unas 300 casas, mitad de ellas hogares abandonados. De las 47 masías, solo una es habitada.
Municipio con 1 alcalde, 1 teniente y 6 regidores.
Dos escuelas elementales para niños y niñas.
Central telefónica.
Servicio de autobuses para pasajeros hasta Reus cinco días a la semana.
Servicio de Correos cinco días a la semana si no llueve y no es fiesta.
350 habiantes con tendencia a disminuir.
A 20 kilómetros de Falset (Partido Judicial).
A 63 kilómetros de la capital, Tarragona.
A 16 kilómetros estación de ferrocarril más próxima, en Ascó.
Carretera intransitable á Vilella Baja y Bisbal de Falset.
Punto de cruce de las antiguas vías de Flix á Montblanch, de Granadella á Falset, de la Morera a Vinebre, y de la Palma, Bisbal, Reus, todas ellas en estado impracticable.
Linda por el Norte con Bisbal de Falset y Margalef.
Id el Sud con Vilella Baja.
Id el Este con Morera y Cartuja de Scaladei.
Id el Oeste con Torre del Español, la Palma y Vinebre en Gorraptes.
Celebra la fiesta el 3 de febrero.
Residencia del Sr. Médico y casa clínica sin instrumental.
Sindicato Agrícola de la Hermandad de Payeses, utilizado por una Soiedad Cooperativa Agrícola.
Matadero municipal en conserva.
Lavaderos, fuentes públicas, conducción de aguas.
Cloaca flotante con desembocadura contra dirección de los vientos.
Dos hornos de pan.
Una taberna de Educación y Descanso.
Un centro de cultura y Casa Parroquial.
Dos carpinterías.
Una herrería.
Cuatro tiendas de comestibles y estanco.
Un comercio de ropas.
Un molino aceitero.
Dos carnicerías.
Yglesia de la Diócesis de Tortosa.
Cuando se trabajaba, se producía aceite, vino, trigo, cebada, almendras, habas, judías, patata, maiz, avellana, nueces, membrillos, frutas y verduras.
Criaba ganado lanar y cabrío; la peste aviar y la mixtomatosis termina con las granjas de gallinas y conejos.
Antes de arrasar los bosques era intresante la industria forestal.
La artesanía que ha destruído la sociedad moderna era: cáñamo, esparto, lino, cera y miel, tonelería, batanes, parayres, tegedores, hilados, guarnicería, calzado y pieles, molinos de harina, hornos de cal y yeso, ladrillos y dejas, cestos de mimbre y cañizos, cordelería y alpargatas, fábricas de alcohol y anisados, panzas, panes de higo, carne de membrillo, molinos de aceite, mistelas y vinos rancios, aceite de Enebro y aceites esenciales, sábanas de hilo y velas de llinet.
Por lo general, cada familia, además de las labores del campo que poseía, se dedicaba a una de estas artesanías.
Hoy lo esperamos todo de los norteamericanos, y el elemento joven ha emigrado á la ciudad, á enchufarse á la vivienda. Si alguna vez se acuerdan de visitar el pueblo nos muestran la moto, el reloj de pulsera, la camisa á cuadros y la gorra de visera.
PseudoVidal